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Cuidado con el sol de la primavera

Aprovechando los primeros rayos de sol de esta primavera, no tardamos en ponernos el bañador para empezar a coger el moreno. Pero no debemos olvidar que exponerse a la radiación solar conlleva unos riesgos para nuestra salud y, aunque nos pueda parecer que no hace mucho calor, los rayos inciden de igual forma sobre nuestra piel. Debemos, por tanto, recordar estos consejos básicos:

1. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde. Además,  es adecuado hidratar la piel después de la jornada, con una crema refrescante y calmante.

2. Utilizar fotoprotectores que nos protejan frente a la radiación UVA y UVB. Dependiendo de nuestro fenotipo, debemos aplicarte un fotoprotector con uno u otro factor de protección, pero este deberá ser como mínimo de 30. Y no olvidemos proteger zonas tan delicadas como orejas, hombros y empeines.

3. Proteger nuestro cuerpo con la ropa adecuada. Los colores oscuros generalmente protegen mejor del sol que los claros, y los tejidos tupidos son más aconsejables que los más holgados. También es recomendable evitar el uso de fragancias y desodorantes, ya que pueden producir alergias.

4. Usar gafas de sol para evitar daños oculares. Deben tener una protección del 100% frente a los rayos UV, y el certificado de haber superado todos los controles de la Unión Europea.

5. Proteger especialmente a los niños del sol. Antes de los tres años, no es recomendable que los más pequeños estén expuestos directamente al sol. Debemos aplicarles a menudo protección solar y protegerlos de la radiación con las prendas adecuadas.

6. Limitar el uso de las cabinas de bronceado artificial. La mayoría de los dermatólogos y organizaciones de la salud desaconsejan el uso de camas bronceadoras o lámparas de sol, pues emiten rayos UVA.

7. Consultar los índices ultravioleta e infrarrojos antes de la exposición al sol. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) pone a disposición los datos, que ayudan a planificar las actividades al aire libre y a evitar la exposición en aquellos días en que la radiación sea más perjudicial.

8. Cuidado al aire libre vayas donde vayas. Hay que recordar que las radiaciones solares se reflejan también en nieve (+80%), arena (+25%), agua o hierba (+10%), lo que provoca que aumenten sus efectos al incidir directamente sobre la piel. La radiación también aumenta con la altura, como en entornos de montaña.

9. Observa de cerca tu piel. Debemos realizar una autoexploración de nuestro cuerpo cada uno o dos meses y prestar atención a cinco signos, conocidos como criterios ABCDE: Asimetría, Bordes irregulares, Color no homogéneo (que puede variar del marrón al negro o al azul o blanco), Diámetro (superior a seis milímetros) y Evolución en el tiempo.

10. Acudir al dermatólogo periódicamente. Si en nuestras autoexploraciones observamos lesiones pigmentadas sospechosas, ya sean nuevas o antiguas, debemos concertar periódicamente una cita con el dermatólogo para nos inspeccione la piel.

Piel Verano

10 consejos para cuidar la piel este verano

¿Por qué debemos cuidar la piel en verano y cómo debemos hacerlo?

Una sencilla pregunta que, a priori, parece fácil de responder gracias a toda la información de la que disponemos y de los buenos hábitos que cada vez más realizamos pero que, ante la llegada del verano, no está de más volver a plantearla y responderla.

Con la llegada del verano y las vacaciones es momento de mostrar más la piel ya que las temperaturas son propicias para vestir ropa más ligera. Al estar más expuestos al sol, debemos conocer cómo proteger la piel para evitar males mayores. Veamos estos sencillos pero básicos consejos:

Utilizar protector solar

Sencillo y claro. Debemos utilizar a diario protección solar en todas las áreas que vayamos a exponer al sol. Hay que aplicar el producto por lo menos 15 minutos antes de la exposición y volvernos a poner cada 2 horas. No olvidar tampoco otras medidas de protección como las gafas de sol y productos protectores para el cabello.

2 Vestir ropa adecuada

Hay que evitar las prendas ceñidas y de tejidos que eviten la transpiración. Para no sudar en exceso y protegernos del sol lo mejor es vestir con piezas de ropa ligeras y holgadas que cubran la mayor parte del cuerpo. Y es que una sudoración excesiva puede dañar también la piel.

3 Cuidado con las horas para tomar el sol

Es importante evitar la luz del sol entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, pues en ese horario los rayos son más fuertes. Si no puedes evitar la exposición, no olvides la protección solar, ni te olvides de cubrirte con sombrero y gafas de sol.

4 Hidratarse constantemente

Beber agua va a permitirnos mantener la hidratación que nuestra piel necesita para verse tersa. Porque aunque no tengamos sed, las altas temperaturas hacen que sudemos y debamos rehidratar el cuerpo. Se aconseja beber un mínimo de 2-3 litros de agua al día.

 5 Tomar más frutas y verduras

En relación a la idea anterior, las frutas y verduras tienen un alto contenido en agua y ayudan a hidratar. Además, su aporte vitamínico proporciona al cuerpo lo necesario para no verse afectado por el calor.

 6 Exfoliación corporal

Una buena rutina de exfoliación para eliminar las células muertas de la piel y permitir su regeneración siempre es importante pero en verano, además, este proceso activa la circulación y ayuda a prolongar el bronceado.

 7 Limpiarse la cara 2 veces al día

Además de la exfoliación corporal, debemos limpiarnos el rostro al menos 2 veces al día debido a que la mayor sudoración en verano provoca que los poros se obstruyan pudiendo causar brotes de granos.

 8 Emplear crema hidratante y mascarillas

Es importante también utilizar una crema hidratante a base de agua tanto en el rostro como en el cuerpo para mantener la hidratación en la piel sin que se genere una película de grasa por el calor. Además, las mascarillas caseras para el rostro son ideales para mantener una piel tersa y suave.

 9 Consumir con moderación alcohol y bebidas gaseosas

El consumo de bebidas alcohólicas contribuye a la deshidratación y, por ello, debemos compensar bebiendo los 2-3 litros de agua recomendados. Además, las bebidas gaseosas también favorecen la aparición de celulitis y deshidratación de la piel.

 10 Vigilar la piel

Por último, si observas durante este verano algún cambio en tu piel (color, textura, lunares o manchas anormales) no dudes en consultar con tú médico. Si la alteración de la piel, bien sea estética o médica, es detectada a tiempo hay más probabilidades de que los tratamientos funcionen adecuadamente.

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Cuida tu piel en Primavera

BLOG. Con la llegada de la Primavera y el buen tiempo no tardamos en despojarnos de capas de ropa para empezar a tomar los primeros rayos de sol. Sin embargo, no debemos olvidar que exponerse a la radiación solar conlleva unos riesgos y debemos tomar precauciones ya que, aunque nos pueda parecer que no hace mucho calor en esta época, los rayos inciden de igual forma sobre nuestra piel. Veamos, a continuación, algunos consejos para el correcto cuidado de la piel:

Mantener la piel en perfectas condiciones mediante peelings periódicos y una correcta hidratación. La Primavera es una de las mejores épocas para hacer tratamientos de rejuvenecimiento como los citados peelings, luz pulsada o el láser fraccional, con los que se consiguen excelentes resultados de rejuvenecimiento.

Debemos combatir la sequedad de la piel. El frío que hemos dejado atrás es una de las causas que más contribuyen a la sequedad  de la piel, por lo que en los primeros días de la primavera, nuestros cosméticos deben ir dirigidos a combatir esta sequedad.  Así, continuaremos empleando, al igual que hacemos en invierno, cremas que atraigan el agua dentro de la piel e impidan su pérdida.

Exponer la piel al sol de forma progresiva, en sesiones cortas durante los primeros días. Se debe evitar el uso de productos que contengan alcohol y perfumes (colonias, desodorantes). Y evitar exponer durante tiempo prolongado la piel cuando la luz ultravioleta es más intensa: de 12h a 17h.

Utiliza un factor de protección adecuado al tipo de piel y aplicarlo de forma correcta. Comprobaremos que nuestra crema hidratante lleve factor de protección, recordando que para la actividad diaria es suficiente un factor 15 pero las actividades deportivas al aire libre o las exposiciones prolongadas al sol precisará un protector solar con índice de protección más alto.

La alimentación también ayuda al bronceado. Son importantes los  aportes vitamínicos por su efecto antioxidante, con vitaminas del grupo A, B, C y E, que, aunque no reviertan el envejecimiento, sí mejoran su apariencia. Tomar alimentos como la zanahoria y el tomate facilitan la producción de melanina, mientras que el pescado y las legumbres evitan la deshidratación y descamación y prolongan el bronceado.

Precaución si se están tomando medicamentos. Si en el momento de tomar el sol se están tomando medicamentos como anticonceptivos, antibióticos, antiinflamatorios, diuréticos, etc… deberíamos consultar al médico sobre posibles consecuencias ya que muchos producen manchas en la piel si los combinamos con la exposición al sol.

No hay que olvidarse del cabello, ni del cuello y escote.  El cabello también sufre daños: pierde resistencia, brillo y suavidad. Mantenerlo hidratado con productos específicos o protegerlo con un gorro o pañuelo es de gran ayuda. Tampoco podemos olvidar el cuello y el escote. Así, los cuidados faciales los extenderemos también a estas zonas, aunque evitando los cuidados más agresivos porque la piel aquí es más delicada que en la cara.

Para tratar las manchas, acude a un especialista. Si deseamos tratar las manchas que tenemos debemos acudir al dermatólogo, quien según el tipo hará un tratamiento con  láser o con fórmulas y peelings despigmentantes. Además, si tras la exposición al sol se descubre alguna lesión pigmentada nueva en la o cualquier cambio en alguna lesión ya existente, se debe acudir a un dermatólogo rápidamente.

Protege los ojos. Utilizar gafas de sol es imprescindible a la hora de exponerse al sol. Hay que tener en cuenta que cumplen una función de protección del 100% frente a las radiaciones ultravioletas. Más allá de aspectos y gustos estéticos, hay que tener en cuenta que los cristales estén homologados para no dañar la córnea y la conjuntiva, así como el cristalino y la retina.

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Infecciones micóticas de la piel: causas y tipos

Las infecciones micóticas son enfermedades frecuentes que se producen por hongos que infectan la piel. Son contagiosas, pero curables llevando el tratamiento adecuado.

Estos hongos son microorganismos que crecen mejor en condiciones de humedad y calor, por lo que la mayoría suelen encontrarse en lugares públicos como piscinas, duchas o vestuarios.  Además suelen afectar a personas con las defensas más bajas como personas de edad avanzada, diabéticos o pacientes con cáncer.

Existen diversas infecciones micóticas según la parte del cuerpo que se vea afectada por los hongos.

-          Pie de atleta: se produce cuando el hongo infecta los pies. Produce un intenso picor, descamación y en ocasiones mal olor entre los dedos de los pies.

-          Tinae de las uñas: cuando afecta a los pies puede que se contagien también las uñas de los dedos. La forma de manifestarse es con una macha marrón o amarillenta en el extremo de la uña y que va poco a poco creciendo hacia la base de la uña.

-          Herpes cicinado: esta infección afecta cualquier área del cuerpo. Se manifiesta por placas en forma de anillo que descaman en el borde.

-          Tinea capitis: la infección por hongos del cuero cabelludo suele manifestarse con placas muy inflamadas y supurativas.

Es una infección que es fácil de prevenir, siempre y cuando lleves el cuidado adecuado. Si vas a lugares públicos como piscinas o vestuarios lleva siempre chanclas. Además sécate bien la piel después de ducharte  y usa un calzado transpirable.

psoriasis

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad de la piel muy frecuente, en la que se forman zonas rojas cubiertas de escamas sobre la piel. Las zonas donde suele aparecer con más frecuencia son el cuero cabelludo, las rodillas, los codos y la parte baja de la espalda.

Esta enfermedad no es contagiosa, pero es común que afecte a miembros de una misma familia, ya que es una enfermedad hereditaria. Es más usual que sufran esta enfermedad personas con problemas de sobrepeso, y puede aparecer a cualquier edad.

En ocasiones, existen situaciones que desencadenan brotes de psoriasis, como el estrés emocional. Además esta enfermedad mejora en verano con la exposición al sol y empeora en otoño e invierno.

Existen varios tipos de psoriasis; de las uñas, pustulosa, invertida, en gotas, palmoplantar y acompañada de artritis.

La enfermedad debe ser diagnosticada por un especialista en dermatología, con sólo una exploración visual al examinar los signos en la piel, cuero cabelludo y uñas. Igualmente si surge alguna duda se debe realizar una biopsia de la piel.

No existe un tratamiento curativo para esta enfermedad, pero sí que podemos controlarla y evitar que empeore controlando el estrés emocional, llevando una dieta sana y realizando ejercicio diariamente. Es decir, llevando una vida saludable.