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9 Consejos para prevenir la gripe

Un año más, el contagio de la gripe aumenta con la llegada del frío o con los cambios bruscos de temperatura. Entre las formas de contagio más comunes se encuentra la inhalación del virus, el intercambio de saliva o el contacto de la boca o la nariz con objetos infectados. Además, no hay un remedio infalible contra ella, por lo que todos los tratamientos están enfocados a aliviar los síntomas. En este enlace puedes comprender mejor QUÉ ES LA GRIPE.

En las personas sanas la gripe dura de 1 a 2 semanas aunque en algunos casos y debido a una mala atención, ésta puede repercutir en complicaciones serias como una neumonía.

Desde VALENCLINIC queremos recomendar 10 medidas de prevención enfocadas a eliminar o disminuir el contagio del virus. Y es que el cuidado de la salud puede mantenerse con pequeños cambios de hábitos:

1. En general, llevar una vida saludable es fundamental para que nuestro sistema inmunitario pueda responder correctamente a las infecciones habituales. Entre estas pautas se encuentran llevar una alimentación equilibrada, practicar ejercicio de forma regular, mantener en la medida de lo posible un estado emocional óptimo así como evitar malos hábitos…

2. En la medida de lo posible, debemos además evitar entornos donde sepamos que los virus están latentes.

3. A la hora de toser o estornudar tenemos que cubrirnos la boca con el brazo.

4. Tomar frutas de manera abundante que contengan vitamina C como las naranjas o los kiwis.

5. Además de la ingesta de alimentos saludales y frutas ricas en vitamina C es recomendable beber abundantes líquidos.

6. También hemos de lavarnos las manos correctamente y de forma frecuente.

7. A su vez, debemos usar pañuelos desechables de papel.

8. El descanso también es importante. Debemos descansar en calidad y cantidad.

9. Y, por último, evitar el consumo de alcohol o tabaco.

 

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¿Qué es la gripe? ¿Cuáles son sus síntomas y tratamiento correcto?

La gripe es una infección vírica del sistema respiratorio cuya principal complicación es la neumonía, la cual es responsable de un gran número de hospitalizaciones.

Causada por el virus de la influenza, la gripe empieza con síntomas de repente de fiebre alta, (generalmente por encima de 38 C), enrojecimiento de la cara, dolor muscular y fatiga. Entre el segundo y el cuarto día, los síntomas del cuerpo tienden a disminuir mientras que aumentan los síntomas respiratorios, apareciendo con frecuencia una tos seca. Además, la presencia de secreciones nasales y estornudos es común.

La problemática con la gripe es que a menudo se confunde con otros virus respiratorios por lo que su diagnóstico con certeza se realiza a través del análisis específico.

¿Como se contagia la gripe?

Existen dos formas fundamentales a la hora del contagio del virus de la gripe: Por vía aérea, por ejemplo cuando alguien estornuda, o por contacto con una persona afectada de gripe. Dar un beso, tocar las manos… puede ser suficiente para el contagio.

Es importante advertir que una persona puede ser portador del virus y no tener los síntomas, pero si puede contagiar a otros. El contagio de la gripe normalmente es un 1 día de incubación y de 5 a 7 días con los procesos gripales y sus síntomas. En los niños sí que puede durar más de 7 días.

¿Qué tratamiento hay para la gripe?

En el caso de la gripe, el tratamiento se dirige al alivio de los síntomas del virus de la influenza. Los principales medicamentos utilizados son los analgésicos y antipiréticos, que alivian el dolor y la fiebre, como pueden ser el ibupofreno y el paracetamol. Los antibióticos sólo se recomiendan si ésta se complica por infección bacteriana.

En definitiva, el tratamiento de la gripe es sintomática, se deben intentar aliviar los síntomas que sienten ya que no se puede combatir directamente y necesita el periodo de recuperación comentado.

Prevención de la gripe

La vacuna contra la gripe es la mejor manera de evitar la gripe y sus complicaciones.  La vacuna contra la gripe evita cerca del 70-90% de casos de gripe protegiendo además contra otras infecciones respiratorias como el resfriado común.

El efecto de la vacuna contra la gripe se observa alrededor de dos semanas después de su administración. Las reacciones adversas a la vacuna contra la gripe son generalmente leves, con algo de fiebre y malestar que dura uno o dos días.

Además de la vacuna, para prevenir la gripe podemos seguir los siguientes consejos:

- Llevar una vida saludable y una dieta que no permita que bajen las defensas incorporando la vitamina D y la vitamina C

- Lavarse las manos  después viajar en transporte público o tocar superficies donde ha podido tener contacto gente portadora del virus de la gripe

- Taparse la boca al toser o estornudar

- No tomar antibióticos  si no hay infección

- Vigilar los cambios bruscos de temperatura

ibuprofeno o paracetamol

Ibuprofeno y Paracetamol, cuándo y por qué debemos tomar uno u otro

El ibuprofeno y el paracetamol son medicamentos que se han vuelto tan comunes que se encuentran en la práctica totalidad de los hogares españoles. Al ser de libre prescripción, en muchas ocasiones abusamos de ellos y no distinguimos entre aquellas ocasiones en las que son oportunos y aquellas en las que pueden estar contraindicados. Además, debemos tener en cuenta los límites tolerables para ingerir cada uno de ellos.

Y es que los medicamentos siempre deben tomarse siempre bajo prescripción médica, ya que es el facultativo el que mejor puede orientar sobre cuándo tomar cada uno. Los medicamentos no son inocuos y, en muchas ocasiones, los usamos a la ligera de forma masiva.

A continuación, veamos las diferencias entre uno y otro y para que ocasión se recomienda uno u otro:

¿Qué tomar para el dolor, ibuprofeno o paracetamol? ¿Y para la fiebre?

En este caso, lo cierto es que ambos son muy similares. Ambos son analgésicos y antipiréticos, esto es, bajan la fiebre y calman leves dolores, por ejemplo, de cabeza, musculares o articulares. Lo que ocurre es que el ibuprofeno tiene, además, efecto antinflamatorio. Por ello, el Paracetamol es un medicamento aconsejable en caso de dolores leves porque resulta menos lesivo.

Ésta es precisamente la gran diferencia entre el ibuprofeno y el paracetamol: El ibuprofeno tiene un perfil antiinflamatorio y el paracetamol no. El ibuprofeno no sólo calma el síntoma de dolor, sino también el desencadenante del mismo, que es la inflamación. Por ello, el Ibuprofeno es un medicamento aconsejable cuando el proceso es inflamatorio como el dolor de muelas o de garganta.

¿Qué tomar para las migrañas, ibuprofeno o paracetamol?

En casos de migraña es preferible el Ibuprofeno (antiinflamatorio), ya que esta patología tiene un doble componente de dolor y la parte antiinflamatoria actúa en la parte vascular de la migraña.

Efectos secundarios del Paracetamol e Ibuprofeno

En este apartado, el ibuprofeno tiene un efecto secundario añadido y es que es gastrolesivo y, en ciertos casos, puede también alterar la función renal y provocar daños hepáticos. Por su parte, el paracetamol no tiene efectos secundarios, a menos que la ingesta sea abusiva.

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La Sociedad Española de Inmunología rebate falsas creencias sobre las vacunas

BLOG. El reciente caso del niño de Olot que enfermó de difteria al no estar vacunado ha reabierto el debate de los padres que rechazan prevenir determinadas enfermedades en los pequeños por ser contrarios a las vacunas. La Sociedad Española de Inmunología ha elaborado un completo decálogo que rebate falsas creencias de aquellos que abogan por no vacunar a sus hijos.

1. Las mejoras higiénicas y sanitarias NO harán desaparecer las enfermedades infecciosas; las vacunas son necesarias. 

Las enfermedades contra las que hay vacunas volverán otra vez si se suspenden los programas de vacunación. Mientras que una mejor higiene, el lavado de manos y la higienización del agua nos ayudan a protegernos de las enfermedades infecciosas, muchos microorganismos se propagan independientemente del nivel de limpieza. Si el conjunto de la población no se vacuna, enfermedades que hoy día son extremadamente raras, como la polio y el sarampión, reaparecerán rápidamente.

2. Las vacunas NO presentan efectos adversos y efectos secundarios a largo plazo que puedan causar incluso la muerte. 

Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones post-vacunación son de poca importancia y pasajeras, como hinchazón en el punto de inyección y febrícula. Los efectos secundarios graves son extremadamente raros, pero si ocurren se investigan. Es con diferencia mucho más probable que se produzcan efectos graves tras padecer una enfermedad prevenible con vacunación, que tras ser vacunado.

3. La vacuna combinada contra la difteria, tétanos y tosferina, y la vacuna contra la poliomielitis NO causan síndrome de la muerte súbita del lactante. 

No hay relación causal entra la administración de las vacunas y la muerte súbita infantil. Sin embargo, estas vacunas se administran en un periodo en el que los niños pueden sufrir este síndrome. En otras palabras, el síndrome de muerte súbita del lactante y la vacunación son coincidentes en el tiempo. Es importante señalar que estas cuatro enfermedades pueden ser mortales y que los niños no vacunados frente a las mismas están expuestos a un riesgo serio de muerte o enfermedad grave.

4. SI hay que vacunarse aunque las enfermedades prevenibles por vacunación estén erradicadas en nuestro país.

Aunque se haya conseguido que haya enfermedades poco frecuentes en países con programas de vacunación, los agentes infecciosos que las producen continúan circulando en diversas partes del mundo. En un mundo globalizado, estos microorganismos pueden atravesar fronteras e infectar a cualquiera que no esté protegido. Si las tasas globales de vacunación en un país se reducen, se propagarán fácilmente los casos “importados” de enfermedades fácilmente prevenibles.

5.  Las infecciones infantiles prevenibles SI deben ser vacunadas. 

Esas enfermedades no han de aceptarse como “cosas de la vida”. El sarampión, las paperas y la rubéola son graves y pueden causar complicaciones importantes en niños y adultos, incluyendo neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita y muerte. Todo este sufrimiento se puede prevenir con la vacunación. La falta de vacunación contra estos agentes hacen a los niños innecesariamente vulnerables.

6. La administración a un niño de más de una vacuna de forma simultánea NO aumenta el riesgo de efectos secundarios NI sobrecarga su sistema inmunitario. 

La evidencia científica demuestra que la administración de varias vacunas al mismo tiempo no tiene efectos negativos sobre el sistema inmunitario de un niño. Cada día, los niños están expuestos a cientos de agentes externos que estimulan su sistema inmunitario. Un acto tan simple como comer introduce nuevos antígenos (cualquier sustancia reconocida por el sistema inmunitario), de la dieta en el organismo, al tiempo que numerosas bacterias viven en la nariz y en la boca. Un niño se expone, con diferencia, a muchos más antígenos cuando sufre un resfriado común o una infección de garganta que cuando se vacuna. Administrar varias vacunas al mismo tiempo tiene varias ventajas, como disminuir las visitas al médico (lo que ahorra tiempo y dinero) y causar menos molestias al niño (con lo que es más probable que se cumpla el calendario vacunal completo).

7. SI hay que vacunarse contra la gripe    

La gripe es mucho más que una molestia. Es una enfermedad seria que mata entre 300.000 y 500.000 personas cada año. Las embarazadas, los niños, los ancianos y los pacientes con patologías crónicas como asma y enfermedades cardiacas tienen un riesgo mayor de enfermedad grave y muerte. La vacunación de las embarazadas tiene la ventaja adicional de proteger al recién nacido. La vacunación ofrece inmunidad frente a tres de las cepas más prevalentes cada estación. Es el mejor modo de reducir la probabilidad de padecer una gripe grave o de contagiar a otros.

8. NO es mejor inmunizarse padeciendo la enfermedad que mediante la vacunación. 

Las vacunas interactúan con el sistema inmunitario para producir una respuesta similar a la producida por la infección natural, pero no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada al riesgo de potenciales complicaciones. Por el contrario, el precio a pagar por inmunizarse frente a determinados agentes de un modo natural puede ser alto. Por ejemplo, retraso mental producido por la infección por Haemophilus influenzae tipo b (Hib), defectos congénitos por rubéola, cáncer de hígado por hepatitis B o muerte por sarampión.

9. Las vacunas NO contienen mercurio peligroso. 

El tiomersal es un compuesto orgánico que contiene mercurio y que se añade a algunas vacunas como conservante. Es el más ampliamente utilizado para las vacunas que se proporcionan en viales de dosis múltiples. No hay evidencia que sugiera que la cantidad usada en las vacunas tenga ningún riesgo. Además, en la actualidad ninguna vacuna registrada en España contiene tiomersal.

10. Las vacunas NO causan autismo. 

En 1998 apareció un estudio que causó gran preocupación y que señalaba una posible relación entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas, rubéola) y el autismo. Posteriormente, se concluyó que el estudio era erróneo y la revista que lo publicó lo retiró (el mismo autor reconoció que era un engaño). Por desgracia, su publicación causó tal pánico que hizo caer las tasas de vacunación, y como consecuencia aparecieron nuevos brotes de enfermedad. No hay ninguna evidencia de una relación entre la vacuna triple vírica y el autismo o los desórdenes del espectro autista.