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Consejos para combatir el insomnio de verano

La luz del sol y el clima cálido son ciertamente una motivación para todos después del invierno. Pero es posible que no sean el elemento más favorecedor para nuestro sueño. De hecho, si somos sensibles a la luz y al calor, los días largos y las noches cálidas pueden ser sinónimo de insomnio. Veamos, a continuación, cómo podemos intentar dormir más a medida que avanzamos en el verano.

 Administrar nuestra exposición a la luz

Para las personas que viven, sobretodo, en las latitudes del norte, la dosis diaria de luz solar al acercarse el verano es casi el doble que en invierno. La luz por la mañana no supone, generalmente, un problema. De hecho, puede ayudar a sincronizar los ritmos circadianos y activar el cuerpo en la misma medida que un café.

 Por el contrario, la luz del día que se extiende más allá de las 21.00 y 22.00 puede retrasar la secreción de la hormona melatonina, posponiendo el inicio del sueño. Esto lleva a que si nos acostamos a nuestra hora normal, no logramos conciliar el sueño. Por tanto, para intentar controlar el insomnio en verano es recomendable:

 - Reducir nuestra exposición a la luz en la tarde y la noche

- Usar gafas de sol cuando estamos fuera

- Emplear cortinas y persianas a partir de las 20.00 de tarde y mantener a intensidad baja las luces de casa.

- No utilizar dispositivos con pantallas 1 hora o 2 antes de acostarnos. En caso imprescindible es aconsejable usar lentes azules que bloquean la luz.

- Emplear bombillas rojas en las luces nocturnas. (Está estudiado que la exposición a la luz blanca durante la noche puede afectar al sueño mientras que la exposición a la luz roja no lo hace).

Bajar la temperatura

El calor puede ser un factor en el insomnio de verano. Los estudios al respecto nos indican que las personas tienden a dormir más fácilmente cuando su temperatura corporal central es baja. El calor ambiental externo puede interferir con el proceso de enfriamiento interno que normalmente ocurre durante la noche. Por tanto, la temperatura ambiente idónea para dormir mejor en verano es recomendable que sea un poco más baja de lo habitual durante el día.

Hay maneras de facilitar la pérdida de calor corporal interno y el enfriamiento. Dedicarse a actividades que aumentan la temperatura de la piel ayudan, paradójicamente, a relajarse y facilitar el sueño. El calentamiento de la piel acelera la pérdida de calor interno al dilatar los vasos sanguíneos. Esto permite la liberación rápida del calor corporal y una disminución de la temperatura corporal central que, a su vez, promueve el sueño. Por tanto, unas horas antes de que irnos a la cama se recomienda:

 - Tomar una ducha caliente o baño

- Realizar ejercicio aeróbico.

 Además, también debemos

 - Bajar las persianas para bloquear el calor del sol.

- Usar aire acondicionado y ventiladores para bajar la temperatura de su habitación.

- Si no es viable el uso de aire acondicionado y ventiladores podemos considerar dormir en un nivel inferior en el hogar en caso posible.

 En caso en los que no podemos hacer gran cosa para controlar la temperatura ambiente es recomendable tomar una ducha fresca antes de irnos a la cama y acostarnos con una toalla húmeda en la frente.

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El cuidado de los ojos en verano

En verano, afortunadamente, todos tenemos presente y perfectamente asumido que debemos proteger nuestra piel frente a la radiación solar… Sin embargo, a veces olvidamos que los ojos también deben ser especialmente protegidos del exceso de radiación solar.

En estas fechas, permanecer muchas horas al aire libre y al sol durante más tiempo del estrictamente necesario puede ocasionar desde sequedad ocular e irritaciones hasta dolencias más graves como quemaduras en la córnea, cataratas, tumoraciones conjuntivales o hasta ceguera permanente…

Y es que los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son abrumadores. Más de 3 millones de personas quedan ciegas cada año por causa de un exceso de radiación solar.

Consejos para el cuidado de los ojos en verano

- NO mirar directamente al sol (ni siquiera con gafas de sol ni en días nublados)

- Utilizar gafas (tanto correctoras como de sol) con lentes de protección homologadas que bloqueen al 100% los rayos UV

- Las gafas oscuras sin filtro o con un filtro de mala calidad pueden ser incluso contraproducentes

- Evitar largas exposiciones al sol, tanto en la playa como en zonas de montaña

- No tomar el sol mientras se llevan puestas lentes de contacto. En caso de hacerlo, hacerlo siempre con los ojos cerrados.

- Tener cuidado de que no entren cremas solares en el interior del ojo.

- Realizar un control anual con el especialista, o más frecuente si es necesario.

Cuidado de los ojos en el agua

- En verano, es más importante si cabe, el cuidado de los ojos y la higiene de las lentillas. Se desaconseja bañarse y nadar con las lentillas puestas. En caso de hacerlo, que sea usando lentillas desechables de un solo uso.

- Al refrescarnos en piscinas deberemos usar gafas protectoras ya que el cloro del agua puede causar irritación en los ojos, haciendo que éstos sean más sensibles a la radiación solar

- Además, el agua de las piscinas puede ser un vehículo de infecciones oculares

- Al realizar deportes y actividades al aire libre es de especial importancia la protección de los ojos tanto por la posibilidad de traumatismos como por la propia radiación solar

- Mantener siempre limpios los párpados y zonas próximas a los ojos, de restos de polvo o arena o de secreciones.

- Y al igual que en el caso de la protección de la piel, es de especial importancia la protección de los ojos en los niños, ya que son mucho más sensibles que los adultos.

Si has notado molestias en los ojos como lagrimeo, picazón, enrojecimiento, sensibilidad a la luz, legañas excesivas, inflamación , estás preocupado por alguna pérdida de visión, visión borrosa o dolor o te estás planteando una operación, puedes contactar con nuestra especialista en Cirugía Oftalmologica de VALENCLINIC, la Dra. Catalina Navarro Palop, que es experta en el tratamiento de Cataratas, Glaucoma, Retinopatía Diabética o Degeneración Macular relacionada con la edad (AMD).

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Consejos para cuidar tu piel del sol

BLOG. Todos estamos de acuerdo que la piel bronceada por el sol resulta más favorecedora e incluso parece más saludable. De hecho, la acción del sol sobre nuestra piel produce efectos beneficiosos como la ayuda a la síntesis de la vitamina D, fundamental para el buen desarrollo de nuestro sistema óseo, la ayuda de manera moderada a aquellas pieles que padecen de acné, atópicas y las que sufren de psoriasis, e incluso es un antidepresivo, ya que la luz favorece el buen estado de ánimo.

Sin embargo, no debemos olvidar que el ponerse moreno no deja de ser una reacción natural de la piel para defenderse de un agente externo y  agresivo como es el sol. Y esta reacción a la exposición solar siempre va a provocar envejecimiento, por lo que hay que cuidar la piel del sol en todas las épocas del año.

Pieles sensibles al sol 

Además, a la hora de tomar el sol debemos tener en cuenta que no todos tenemos el mismo tipo de piel, pudiendo distinguir hasta 6 tipos distintos según la sensibilidad al sol de la piel. Así, podemos distinguir entre Fototipo 1: perteneciente a personas de piel muy pálida, generalmente personas de cabello pelirrojo y/o con una piel que casi siempre se quema; Fototipo 2: personas de piel blanca, sensible y delicada, de forma general personas de cabello rubio o claro. Al igual que en las personas de fototipo 1, este tipo de piel apenas se broncea y sufre reacciones fotoalérgicas al exponerse al sol de forma prolongada. Por su parte, el Fototipo 3 es el fototipo de piel más común entre los españoles y corresponde a personas de cabello castaño y pieles intermedias. Al exponerse al sol se enrojecen primero y posteriormente se broncean.

A continuación, diferenciamos el Fototipo 4: pertenece a personas de cabello moreno o negro cuya piel es oscura y se broncea con rapidez. El Fototipo 5 engloba a personas cuya piel es aún más morena que la del fototipo 4 y, por último, el Fototipo 6 corresponde a personas de piel muy oscura, tradicionalmente, denominada piel negra.

7 Consejos para cuidar tu piel del sol en primavera

Estas fechas son traicioneras, ya que nos confiamos al no hacer excesivo calor y no solemos tomar las medidas más adecuadas. Por ello debemos hacer especial enfasis en:

- En primer lugar, hay que advertir sobre las alergias solares. Hay que reducir al máximo o evitar tomar el sol si se padece este tipo de enfermedad. Para proteger la piel de este tipo de población existen cremas solares específicas y siempre con un factor muy alto.

- Evitar la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde.

- Uso del fotoprotector adecuado. Hay que utilizar un factor SPF mayor en las primeras exposiciones al sol sobre todo cuando hemos estados los meses anteriores sin apenas broncearnos. Además, hay que adecuar el producto al tipo de piel de cada persona

- En los niños hay que evitar la exposición prolongada, sobre todo, entre las 12:00 y las 16:00 horas. En los menores de 3 años, hay cremas específicas para protegerles del sol, y además, se aconseja el uso de gorras y gafas de sol.

- Usar gafas de sol para evitar daños oculares. Deben tener una protección del 100% frente a los rayos UV, y el certificado de haber superado todos los controles de la Unión Europea.

- Las personas mayores deban usar fotoprotectores alto o muy altos ya que sus pieles han acumulado ya muchas horas de sol a lo largo de su vida, esto es el denominado capital solar.

- Proteger el cuerpo con la ropa adecuada. Los colores oscuros generalmente protegen mejor del sol que los claros, y los tejidos tupidos son más aconsejables que los más holgados.

 

Alergias

Cómo evitar las alergias en primavera

La primavera es la época por excelencia de las alergias. Y, aunque éstas se pueden padecer durante todo el año, se disparan durante estos meses debido a varios factores. Se trata del periodo del año en el que el polen se encuentra en las más altas concentraciones en el ambiente. Por ello, los alérgicos al polen pasan unos meses complicados en primavera. Pero, además del polen, también influyen otras causas…

Pero, ¿qué son las alergias?

Una alergia es una reacción exagerada del sistema inmunológico, el cual se activa para defendernos de algo como, por ejemplo, el polen, los ácaros del polvo, los alimentos, las pieles de animales, los hongos, las sustancias químicas o cualquier otra cosa. Estas sustancias se conocen como alérgenos. Y los estornudos y lagrimeos significan exactamente eso: un esfuerzo del cuerpo por expulsar partículas externas que considera una amenaza. El polen o los ácaros no son una amenaza demasiado grane pero la respuesta de nuestro organismo se vuelve desproporcionada.

Otros factores que propician las alergias respiratorias son el cambio climático, un invierno atípico de temperaturas frías alternas con otras más propias de la primavera, las escasas precipitaciones o los efectos de la contaminación. En la mayoría de los casos, las reacciones alérgicas no pasan de ser molestas, pero para personas asmáticas o en casos muy graves, el alérgico puede tener serios problemas para respirar que sí pueden convertirse en una amenaza para la vida.

¿Cómo frenar las alergias?

Para estar menos expuestos al temido polen, a las gramíneas, a los olivos, a los abedules o a los ácaros podemos seguir las siguientes pautas:

- Evitar los lugares en los que hay demasiadas plantas. Sobre todo a primera hora de la mañana y última hora de la tarde, que es cuando se registran las mayores concentraciones de polen.

- En cuanto a la higiene, es importante que mantengamos siempre las manos limpias para evitar restos de polen.

- Practicar deporte al aire libre si padecemos alergia será mejor hacerlo en las horas en las que las concentraciones de polen sean menores.

- Además, en días de viento es mejor evitar la realización de actividades al aire libre ya que el polen se propaga con más facilidad.

Remedios para la alergia en casa

- En casa, es mejor mantener las ventanas cerradas para así evitar la entrada de polen convirtiendo nuestro hogar en un lugar seguro.

- La limpieza en casa también es fundamental. Debemos cuidarla al máximo para acabar con los restos de polen y ácaros que pudieran afectarnos.

- Con la ropa también debemos tener cuidado, sobre todo a la hora de secarla, ya que si la tendemos en el exterior se llenará de polen afectándonos mucho más.

- Al llegar de la calle es  importante darse una ducha para quitar del cuerpo cualquier resto de polen, lo mismo que es recomendable cambiarse de ropa.

anemia

Hablemos de… ¿Qué es la Anemia?

¿Qué es la Anemia?

 La anemia es una enfermedad que se da cuando en la sangre existen menos glóbulos rojos de lo normal. Y es que los glóbulos rojos son fundamentales en nuestro organismo porque son las células que transportan el oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos.

 ¿Qué tipos de Anemia existen?

1) La anemia se puede producir por diversos motivos. La anemia más común y que se produce en la mayoría de los casos se debe a la falta de hierro. Ésta es la denominada “Anemia Ferropénica” y se puede deber a:

- Pérdida de gran cantidad de sangre, tanto de manera lenta a lo largo del tiempo o de manera repentina debido a una lesión o herida.

- Falta de absorción del hierro de los alimentos

- Falta de ingesta de hierro a través de las comidas.

- Déficit de ingesta de otras vitaminas necesarias para la producción de glóbulos rojos, como por ejemplo la vitamina B12 y el acido fólico.

2) En segundo lugar, también está la denominada “Anemia por Enfermedad Crónica” que suele aparecer en personas que padecen una enfermedad prolongada en el tiempo y deben combatirla. El padecimiento de la enfermedad puede generar que el organismo reaccione produciendo menos glóbulos rojos.

 3) En tercer caso, la anemia también puede deberse a que los propios glóbulos rojos se destruyen dentro o fuera del torrente sanguíneo. A esta anemia se la conoce como “Anemia Hemolítica”. La misma puede deberse a una alteración propia del glóbulo rojo o a algún elemento externo que provoca su destrucción.

 ¿Qué síntomas causa la Anemia?

 La anemia puede permanecer de forma asintomática pero también puede generar síntomas importantes cuya intensidad y gravedad dependen de la naturaleza propia de la enfermedad y del estado físico y la edad del paciente.

 Los síntomas pueden incluir:

- Cansancio o falta de aire, especialmente al tratar de hacer ejercicio

- Dolor  de cabeza

- Palpitaciones

- Mareos

- Desmayos

 ¿Cómo se diagnostica la Anemia?

Afortunadamente, la anemia se diagnostica a través de un sencillo análisis de sangre que analiza los valores de hemoglobina, hematocrito y número total de glóbulos rojos. Una vez que se llega al diagnóstico de anemia, se pueden requerir estudios adicionales si la causa de la anemia no estuviera clara.

 ¿Qué tratamiento existe para la Anemia?

 El tratamiento de la anemia depende, principalmente, de varios factores:

 - Los valores indicados tras el recuento de glóbulos rojos

– La presencia de síntomas recurrentes en el paciente

– La propia causa de la anemia

 Tanto la existencia de valores muy bajos de hematocrito o hemoglobina, así como la presencia de síntomas como mareos, palpitaciones o desmayos pueden ser indicadores de la necesidad de realizar una transfusión de glóbulos rojos. Sin embargo, independientemente de la necesidad de transfusión o no, el tratamiento de la anemia depende de la causa de la misma.

¿Quién está más expuesto a padecer Anemia?

La anemia afecta a más de 1.600 millones de personas en el planeta, cifra que equivale a casi  un 25 % de la población mundial. La anemia es más frecuente en niños en edad preescolar y en mujeres en edad fértil debido a las pérdidas de sangre a través del período menstrual. La anemia también se presenta habitualmente en ancianos, pacientes oncológicos, hospitalizados y embarazadas.

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9 Consejos para prevenir la gripe

Un año más, el contagio de la gripe aumenta con la llegada del frío o con los cambios bruscos de temperatura. Entre las formas de contagio más comunes se encuentra la inhalación del virus, el intercambio de saliva o el contacto de la boca o la nariz con objetos infectados. Además, no hay un remedio infalible contra ella, por lo que todos los tratamientos están enfocados a aliviar los síntomas. En este enlace puedes comprender mejor QUÉ ES LA GRIPE.

En las personas sanas la gripe dura de 1 a 2 semanas aunque en algunos casos y debido a una mala atención, ésta puede repercutir en complicaciones serias como una neumonía.

Desde VALENCLINIC queremos recomendar 10 medidas de prevención enfocadas a eliminar o disminuir el contagio del virus. Y es que el cuidado de la salud puede mantenerse con pequeños cambios de hábitos:

1. En general, llevar una vida saludable es fundamental para que nuestro sistema inmunitario pueda responder correctamente a las infecciones habituales. Entre estas pautas se encuentran llevar una alimentación equilibrada, practicar ejercicio de forma regular, mantener en la medida de lo posible un estado emocional óptimo así como evitar malos hábitos…

2. En la medida de lo posible, debemos además evitar entornos donde sepamos que los virus están latentes.

3. A la hora de toser o estornudar tenemos que cubrirnos la boca con el brazo.

4. Tomar frutas de manera abundante que contengan vitamina C como las naranjas o los kiwis.

5. Además de la ingesta de alimentos saludales y frutas ricas en vitamina C es recomendable beber abundantes líquidos.

6. También hemos de lavarnos las manos correctamente y de forma frecuente.

7. A su vez, debemos usar pañuelos desechables de papel.

8. El descanso también es importante. Debemos descansar en calidad y cantidad.

9. Y, por último, evitar el consumo de alcohol o tabaco.

 

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Cómo celebrar las Navidades sin kilos extras

La Navidad es una época difícil para mantener nuestro peso ideal. Las comilonas se multiplican y es complicado no caer en la tentación. Lograr mantener nuestro peso entre tanto exceso no es fácil, pero hay diversas precauciones que podemos tomar para no acabar con más peso que de costumbre, sin la necesidad de renunciar a los principales banquetes. Desde VALENCLINIC os damos unos sencillos consejos para ayudaros:

1. Empezar el día haciendo ejercicio
Hacer ejercicio nada más levantarnos no sólo nos ayuda a reducir el sedentarismo. Según estudios publicados, reduce nuestro apetito el resto del día. Basta con 45 minutos de ejercicio matutino para que nuestra inclinación por la comida disminuya.

2. Pesarnos 2 veces a la semana
Uno de los problemas de la Navidad es que solemos descontrolarnos, pasando por alto nuestros hábitos alimenticios, y renunciamos a saber cuánto peso estamos ganando hasta después de Reyes. Lo mejor para evitarlo es pesarse un par de veces por semana, con el objetivo de asegurarnos de que nuestro peso no se está descontrolando.

3. No picar entre horas
Durante estas fechas es importante saber decir que no a ciertas tentaciones. Si quieres comer desahogadamente en las fiestas, lo mejor es evitar atracciones como bombones o el roscón de Reyes sobrante. Mejor guardar fuerzas para las comidas realmente importantes.

4. Evitar ir a los banquetes en ayunas
Una de las prácticas más habituales de las personas que tratan de no ganar peso durante la Navidad consiste en reservarse para las cenas o comidas, comiendo lo mínimo el resto del día. No es una buena idea. Si llegas a la cena de Nochebuena con un hambre espantoso lo más probable es que acabes comiendo mucho más de lo que deberías. Y es que es muy fácil perder el control frente a una mesa repleta de manjares.

5. Apostar por las verduras y platos al horno
Si te toca ser el anfitrión de una cena o comida de Navidad tienes una parte positiva, y es que puedes escoger el menú. No todos los banquetes navideños tienen que ser hipercalóricos. Lo importante es deshacerse de la mentalidad de que las comidas de Navidad tienen que ser a la fuerza muy abundantes. Es mejor plantearse antes de empezar cuál va a ser el menú y seleccionar qué no queremos perdernos. Una vez en la mesa, lo mejor es centrarse en el plato que más nos gusta, tomando menos del resto siendo muy cuidadosos con los entrantes y los postres.

6. Sí al marisco
Muchas de las comidas que realizamos en estas fechas están basadas en el marisco. Estos alimentos bajos en calorías son de gran ayuda para poder disfrutar de los banquetes sin tener que aumentar necesariamente de talla. Sería ideal que nuestras comidas pueden constar de un primer plato de marisco, ayudando a llevar una dieta saludable y deliciosa.

7. El pavo como mejor aliado
El segundo plato suele ser uno de los que más calorías contiene, por este motivo te recomendamos que te alejes de los fritos, rebozados o empanados.
Igualmente, no hay que abusar de la carne de cerdo o de cordero. Puedes cambiar estas carnes por el pavo, que contiene menos calorías y menos grasas.

8. Cuidado con los postres
Uno de los grandes problemas de las comidas navideñas se nos presenta a la hora del postre. Ese momento en el que la mesa se llena de turrones, barquillos, mazapanes, polvorones y todo tipo de dulces. Una opción es consumir turrones light, sin azúcar. Aunque en estos productos light la sacarosa o el azúcar blanco está sustituida por la fructosa, ésta es prácticamente igual de calórica aunque, al menos, es más alimenticia. Respecto a los dulces navideños, lo mejor es evitarlos por completo.

9. Comer despacio
No es ningún secreto: comer rápido, además de ser poco saludable, nos lleva a comer más. En las cenas y comidas navideñas se suele comer especialmente rápido, pues hay mucha comida, y los platos se suceden muy rápidamente. Concentrarse en comer despacio es la mejor manera de controlar lo que comemos y evitar empachos.

10. Atención a lo que bebemos
La bebida es uno de los grandes peligros de estas fiestas. El alcohol es la mayor fuente de calorías, pero también son peligrosos los refrescos, cuyo consumo se dispara en navidades. Evitar el consumo de alcohol por completo es difícil, pero si no quieres engordar lo mejor es que tengas cuidado. Y ante todo no olvidemos el agua. Se puede disfrutar de las comidas bebiendo agua y reservar el champán o el cava para el brindis.

11. Renunciar a la comida sobrante
En Navidad siempre sobra comida que se reparte después para que todos los familiares puedan repetir al día siguiente. Si no quieres ganar peso lo mejor es que no entres en el reparto. Si sobra mucho lo más probable es que vuelvas a tener una comilona al día siguiente, y eso es precisamente lo que debemos evitar.

12. Compensar los excesos
No es necesario renunciar a las grandes comidas navideñas para mantener nuestro peso, pero es necesario compensar éstas con una dieta ajustada en los días sin eventos. Lo ideal es apostar por las verduras, las ensaladas y la carne y el pescado a la plancha. Si eres estricto, aunque abras la mano en las grandes comidas, no sólo mantendrás tu peso, quizás incluso logres perder unos kilos.

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¿Qué es la gripe? ¿Cuáles son sus síntomas y tratamiento correcto?

La gripe es una infección vírica del sistema respiratorio cuya principal complicación es la neumonía, la cual es responsable de un gran número de hospitalizaciones.

Causada por el virus de la influenza, la gripe empieza con síntomas de repente de fiebre alta, (generalmente por encima de 38 C), enrojecimiento de la cara, dolor muscular y fatiga. Entre el segundo y el cuarto día, los síntomas del cuerpo tienden a disminuir mientras que aumentan los síntomas respiratorios, apareciendo con frecuencia una tos seca. Además, la presencia de secreciones nasales y estornudos es común.

La problemática con la gripe es que a menudo se confunde con otros virus respiratorios por lo que su diagnóstico con certeza se realiza a través del análisis específico.

¿Como se contagia la gripe?

Existen dos formas fundamentales a la hora del contagio del virus de la gripe: Por vía aérea, por ejemplo cuando alguien estornuda, o por contacto con una persona afectada de gripe. Dar un beso, tocar las manos… puede ser suficiente para el contagio.

Es importante advertir que una persona puede ser portador del virus y no tener los síntomas, pero si puede contagiar a otros. El contagio de la gripe normalmente es un 1 día de incubación y de 5 a 7 días con los procesos gripales y sus síntomas. En los niños sí que puede durar más de 7 días.

¿Qué tratamiento hay para la gripe?

En el caso de la gripe, el tratamiento se dirige al alivio de los síntomas del virus de la influenza. Los principales medicamentos utilizados son los analgésicos y antipiréticos, que alivian el dolor y la fiebre, como pueden ser el ibupofreno y el paracetamol. Los antibióticos sólo se recomiendan si ésta se complica por infección bacteriana.

En definitiva, el tratamiento de la gripe es sintomática, se deben intentar aliviar los síntomas que sienten ya que no se puede combatir directamente y necesita el periodo de recuperación comentado.

Prevención de la gripe

La vacuna contra la gripe es la mejor manera de evitar la gripe y sus complicaciones.  La vacuna contra la gripe evita cerca del 70-90% de casos de gripe protegiendo además contra otras infecciones respiratorias como el resfriado común.

El efecto de la vacuna contra la gripe se observa alrededor de dos semanas después de su administración. Las reacciones adversas a la vacuna contra la gripe son generalmente leves, con algo de fiebre y malestar que dura uno o dos días.

Además de la vacuna, para prevenir la gripe podemos seguir los siguientes consejos:

- Llevar una vida saludable y una dieta que no permita que bajen las defensas incorporando la vitamina D y la vitamina C

- Lavarse las manos  después viajar en transporte público o tocar superficies donde ha podido tener contacto gente portadora del virus de la gripe

- Taparse la boca al toser o estornudar

- No tomar antibióticos  si no hay infección

- Vigilar los cambios bruscos de temperatura

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Los 7 signos del envejecimiento

¿Estás preocupado por la edad y el paso del tiempo? ¿Notas cambios en tu cuerpo y, especialmente, en tu cara? Veamos pues, a continuación, los signos que reflejan el paso del tiempo en nuestros cuerpos y rostros con el fin de poder actuar e intentar ponerles remedio.

Y es que no sólo las arrugas son signo de envejecimiento. Los cambios en la piel, sobretodo la del rostro, nos hacen parecer mayores de lo que realmente somos. Estos signos se hacen visibles a partir de los 35 años, y por ello hay que tratarlos con anterioridad.

Según la Academia Americana de Dermatología, hay 2 tipos de envejecimiento: el interno y externo. El primero, también llamado proceso de envejecimiento natural, comienza alrededor de los 25 años. La piel pierde colágeno y elastina. Si bien el proceso comienza a esta edad, los signos en el rostro se observan varios años después. El envejecimiento externo, por su parte, es causado por factores ambientales que aceleran el proceso.

¿Cuáles son los signos del envejecimiento ?

1. Arrugas y líneas de expresión: La gravedad de las arrugas de la piel varía con factores como la exposición solar, el tabaco o la herencia genética. Las líneas de expresión, por otra parte, son resultado de acciones repetitivas, y son más visibles alrededor de la boca y los ojos.

2. Textura de la piel no uniforme: con el simple paso del tiempo la piel se afina, se vuelve más frágil, perdiendo gradualmente su elasticidad y su aspecto uniforme.

3. Pigmentación desigual: con los años disminuye la producción del pigmento natural de la piel, la melanina.

4. Falta de luminosidad: la pérdida de la luminosidad significativa en la piel del rostro se debe fundamentalmente a la disminución de la actividad hormonal en las mujeres a partir de los 40 años.

5. Poros visibles: el poro es la apertura por donde sale el pelo que crece. Cada pelo tiene una glándula sebácea que produce el sebo que necesita la piel para estar lubricada. Después de los 40 años los poros se hacen más visibles sobre el rostro, lo que tiene un impacto estético negativo en las mujeres.

6. Manchas de la edad: aparecen manchas oscuras sobre la piel como consecuencia de la exposición solar. Lo que se conoce como fotoenvejecimiento.

7. Sequedad y tirantez de la piel: la piel se deshidrata y se torna seca y rugosa. La suavidad de la piel está directamente relacionada con la presencia de agua. Para proteger a la piel de la pérdida de agua, las glándulas sebáceas producen una sustancia aceitosa llamada sebo. Con los años, decrece la producción de éste, y ello sumado las condiciones ambientales, hacen que la piel pierda agua y se torne más seca y tirante.

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Lesiones habituales de rodillas: Tipos de lesión, síntomas, causas y cómo prevenirlas

Las  rodillas son las articulaciones del cuerpo que nos dan estabilidad y que nos permiten doblar y enderezar las piernas. Tanto la flexibilidad como la estabilidad son necesarias a la hora de ponernos de pie, caminar, correr, agacharnos, saltar o darnos la vuelta. Es decir, las rodillas nos permiten el movimiento, el giro y el cambio.

Sin embargo, pese a ser las articulaciones más grandes del cuerpo éstas son a la vez las más vulnerables ya que soportan toda la presión del peso del cuerpo. De hecho, es la articulación que más se lesiona -tras el tobillo- en la práctica deportiva y la cuarta en el mundo laboral.

Además, existen otras partes del cuerpo que ayudan a las rodillas a cumplir su función como los huesos, los meniscos, los músculos, los ligamentos y los tendones. Por lo que si cualquiera de estas partes se lastima o no cumple su función, puede causarnos dolor.

Tipos de lesiones

Como hemos comentado, la rodilla es una de las articulaciones que más sufre por su función de carga dinámica.  Por ello, vamos a hacer un resumen de las lesiones más frecuentes que pueden tener lugar en la rodilla:

  1. Artrosis: Dentro de las lesiones de rodilla más comunes se encuentra la artrosis. En esta afección, los cartílagos de la rodilla se han desgastado por la actividad realizada y por la edad del paciente y este desgaste provoca dolor e inflamación.
  2. Esguince: En este tipo de lesión, uno o varios ligamentos de la rodilla han sufrido un excesivo estiramiento, debido a una tracción o retorcimiento.
  3. Distensión: En este caso, un músculo o un tendón han sufrido demasiado estiramiento.
  4. Lesiones en el menisco: los cartílagos de la rodilla, llamados meniscos, tienen forma de medialuna y actúan como amortiguadores de la articulación.
  5. Rotura de ligamentos: Es una lesión habitual en deportistas profesionales, especialmente en los deportes donde hay que correr, parar, saltar y cambiar de dirección con frecuencia, como por ejemplo el fútbol, el rugby o el esquí.
Síntomas de las lesiones

La ubicación y la intensidad del dolor de rodilla varía según la causa de la lesión. Sin embargo, frecuentemente los síntomas que acompañan el dolor de rodilla son:

1) Inflamación y rigidez

2) Enrojecimiento y aumento de la temperatura

3) Debilidad o inestabilidad

4) Sonidos de chasquidos o crujidos

5) Incapacidad de enderezar completamente la rodilla

Principales causas

Veamos, a continuación las principales causas de lesión en las rodillas:

1) Un golpe o movimiento brusco, que puede causar un esguince o torcedura.

2) La edad. El desgaste con el paso de los años y el envejecimiento de los cartílagos es la principal causa de la artrosis, que suele empezar a desarrollarse alrededor de los 50 años.

3) La obesidad. Las rodillas de una persona obesa deben soportar una sobrecarga de peso que provoca un mayor desgaste de la articulación.

4) Algunas enfermedades reumáticas. La artritits reumatoide y el lupus pueden inflamar las rodillas e, incluso, causar daños permanentes.

5) La práctica de algunos deportes. Deportes como el fútbol, el esquí o el rugby aumenta el riesgo de sufrir lesiones, sobre todo en los meniscos y ligamentos, debido a los cambios bruscos de velocidad y los movimientos de lado a lado.

6) También correr de una manera demasiado intensa sin la preparación física adecuada puede dañar las rodillas.

7) Usar un calzado no adecuado. El uso prolongado de tacones o realizar ejercicio físico sin llevar el calzado adecuado puede causar lesiones y desequilibrios en la postura, así como artrosis o artritis en las rodillas, entre otras dolencias.

¿Cómo prevenir las lesiones de rodilla?

Aunque no todas las lesiones se pueden evitar, en especial las agudas que se generan por colisión, se puede reducir el riesgo de sufrirlas si mantenemos un peso saludable, nos ejercitamos de manera adecuada realizando un buen calentamiento y estiramientos, evitamos los deportes y actividades de alto riesgo, y utilizamos los zapatos apropiados. Además, podemos aplicar ciertas pautas para prevenir lesiones en las rodillas:

1) Evitar posturas agresivas para la rodilla

2) Realizar habitualmente ejercicio físico

3) Fortalecer los cuádriceps y estirar los isquiotibiales para cuidar la espalda

4) Cuidar la espalda para evitar compensaciones que sobrecarguen las rodillas Cuidar la alimentación

Tratamientos

Si desea información acerca de un tratamiento para una lesión de rodilla no dude en contactaros. En VALENCLINIC, nuestro responsable y experto en traumatología y cirugía ortopédica, el Dr. Enrique Gargallo, puede aplicar el tratamiento más adecuado para cualquier caso concreto dependiendo de la articulación y del grado en el que se encuentre.