ibuprofeno o paracetamol

Ibuprofeno y Paracetamol, cuándo y por qué debemos tomar uno u otro

El ibuprofeno y el paracetamol son medicamentos que se han vuelto tan comunes que se encuentran en la práctica totalidad de los hogares españoles. Al ser de libre prescripción, en muchas ocasiones abusamos de ellos y no distinguimos entre aquellas ocasiones en las que son oportunos y aquellas en las que pueden estar contraindicados. Además, debemos tener en cuenta los límites tolerables para ingerir cada uno de ellos.

Y es que los medicamentos siempre deben tomarse siempre bajo prescripción médica, ya que es el facultativo el que mejor puede orientar sobre cuándo tomar cada uno. Los medicamentos no son inocuos y, en muchas ocasiones, los usamos a la ligera de forma masiva.

A continuación, veamos las diferencias entre uno y otro y para que ocasión se recomienda uno u otro:

¿Qué tomar para el dolor, ibuprofeno o paracetamol? ¿Y para la fiebre?

En este caso, lo cierto es que ambos son muy similares. Ambos son analgésicos y antipiréticos, esto es, bajan la fiebre y calman leves dolores, por ejemplo, de cabeza, musculares o articulares. Lo que ocurre es que el ibuprofeno tiene, además, efecto antinflamatorio. Por ello, el Paracetamol es un medicamento aconsejable en caso de dolores leves porque resulta menos lesivo.

Ésta es precisamente la gran diferencia entre el ibuprofeno y el paracetamol: El ibuprofeno tiene un perfil antiinflamatorio y el paracetamol no. El ibuprofeno no sólo calma el síntoma de dolor, sino también el desencadenante del mismo, que es la inflamación. Por ello, el Ibuprofeno es un medicamento aconsejable cuando el proceso es inflamatorio como el dolor de muelas o de garganta.

¿Qué tomar para las migrañas, ibuprofeno o paracetamol?

En casos de migraña es preferible el Ibuprofeno (antiinflamatorio), ya que esta patología tiene un doble componente de dolor y la parte antiinflamatoria actúa en la parte vascular de la migraña.

Efectos secundarios del Paracetamol e Ibuprofeno

En este apartado, el ibuprofeno tiene un efecto secundario añadido y es que es gastrolesivo y, en ciertos casos, puede también alterar la función renal y provocar daños hepáticos. Por su parte, el paracetamol no tiene efectos secundarios, a menos que la ingesta sea abusiva.

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Qué es el Síndrome Postvacacional y cómo combatirlo

La vuelta de las vacaciones puede presentarse como un problema para un gran grupo de la población. El abandono de la rutina y el estrés y su inevitable regreso, llevan, en muchas ocasiones, a sufrir el conocido como “Síndrome Postvacacional”. Este síndrome se caracteriza por aparecer a la vuelta de las vacaciones y el retorno al ámbito laboral.

El trabajador sufre una serie de síntomas al no aceptar la vuelta a la rutina que pueden ser físicos, como el cansancio generalizado, la falta de sueño, dolores musculares, falta de apetito o de concentración, problemas estomacales, taquicardias o dolores de cabeza. Además, puede desencadenar otros muchos más graves como trastornos cardiovasculares, digestivos, respiratorios y hasta dermatólogos.

Pero los síntomas también pueden ser psíquicos, como irratibilidad, tristeza, falta de interés, ansiedad, estrés, cambios de humor, malestar general, inseguridad… y un sentimiento de no sentirse capaz de regresar al trabajo y adaptarse correctamente.

Consejos

- Los expertos aconsejan no alargar las vacaciones hasta el día anterior de empezar a trabajar.

- Además, evitar un periodo excesivo o demasiado largo de las vacaciones permite que el regreso no sea tan brusco. Distribuir la ausencia del entorno laboral en diferentes periodos y no tomársela toda de golpe.

- Planear la vuelta al trabajo un par de días previos ayuda a mejorar la adaptación a la rutina y los hábitos. El desarrollo de una actividad de ocio con el trabajo y dedicarse tiempo a uno mismo para poder volver al ritmo habitual.

- La actitud positiva es otra forma de evitar los síntomas. Intentar que el primer día de trabajo no suponga una carga, si no un proceso de adaptación paulatino.

- El ejercicio físico ayuda a la liberación de endorfinas, de forma que el estado de ánimo mejora y síntomas como la apatía o la sensación de estrés descienden.

- Moderar el consumo de alcohol y cafeína puede ayudar a disminuir, a su vez, dichos síntomas.

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Hablemos de… Cardiopatía isquémica

La cardiopatía isquémica es el tipo más común de enfermedad cardíaca. Ésta se produce cuando el torrente sanguíneo que se dirige al músculo del corazón se ve bloqueado parcial o completamente en las arterias que suministran dicha sangre.

Esta enfermedad coronaria se manifiesta fundamentalmente como angina de pecho o infarto agudo de miocardio. También puede producir alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias).

Dolor o presión en el pecho (angina de pecho) —generalmente en el lado izquierdo que aparece regularmente tras la actividad física o las comidas pesadas—, dolor en cuello o mandíbula, dolor en el hombro o en el brazo, dificultad para respirar, debilidad o mareos, palpitaciones, náuseas o disminución de la tolerancia al ejercicio son signos claros de padecer una cardiopatía isquémica.

Sin embargo, estos síntomas se manifiestan en el estado avanzado de la enfermedad no mostrando ninguna evidencia de la enfermedad durante décadas.

 ¿Cuáles son los factores de riesgo?

 La cardiopatía isquémica se puede prevenir de forma significativa si se controlan sus posibles factores de riesgo cardiovascular. Los principales son:

  • Más prevalencia en personas de mayor edad.
  • Se da más en los hombres, aunque la frecuencia en las mujeres se iguala a partir de la menopausia.
  • Si existen antecedentes de cardiopatía isquémica prematura en la familia.
  • Aumento de colesterol total, sobre todo del LDL (malo).
  • Disminución de los valores de colesterol HDL (bueno).
  • Tabaquismo.
  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes mellitus.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.

Debemos aprender a reconocer los síntomas de las enfermedades del corazón y las situaciones que las provocan. Y es que debemos acudir al médico si experimentamos nuevos síntomas o éstos llegan a ser más frecuentes.

 

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Hongos en los pies, qué son y cómo tratarlos

El verano es, para muchos, el mejor período del año. Sin embargo, el calor propio de esta época supone también un tiempo delicado para los pies. La combinación de ambiente cálido, el distinto tipo de calzado que usamos y los frecuentes chapuzones en piscina y mar hacen que nuestros pies sufran. Además, la ausencia de calcetines o medias que protegen los pies también pasa factura.

Hoy vamos a hablar de hongos: Los hongos pueden producirse en cualquier parte del cuerpo siendo una de las zonas más habituales los pies. Y es que los pies, como cualquier otra parte del cuerpo, necesitan un cuidado especial para mantenerlos saludables y evitar la aparición de problemas.

Podemos diferenciar varios tipos de hongos, destacando el denominado “pie de atleta” y la “onicomicosis” (hongos en las uñas). Los dos son producidos por parásitos denominados “dermatofitos” que suelen encontrarse en lugares públicos con alta humedad o calor como las piscinas o duchas públicas.

¿Cómo saber si tengo hongos en los pies?

El hongo “pie de atleta” lo identificamos por la aparición de hongos entre los dedos de los pies o la planta. Los síntomas son los siguientes:

- Picor, escozor o ardor entre los dedos de los pies o en la planta.

- Inflamación de la piel y rojez.

- Piel seca o agrietada con descamación e incluso sangrado.

- En casos más graves hay ampollas que pueden supurar.

- Olor fuerte y desagradable.

 Por su parte, la “onicomicosis”, la aparición de hongos en las uñas es la enfermedad más común pero también la más difícil de curar. Advierte si notas estos síntomas:

- Las uñas cambian de color hacia un tono más amarillo que irá oscureciéndose hasta convertirse en negro si no se tratan y eliminan.

- Las uñas muestran una apariencia carcomida, picada y desgastada.

Factores que aumentan la posibilidad de tener hongos

 Hay personas que tienen más probabilidades de desarrollar hongos en los pies como son:

- Aquellos que llevan calzado que les cubre totalmente el pie.

- Aquellos cuya piel produce menos ácido graso.

- Aquellos que llevan el mismo par de calcetines o calzado durante muchos días.

- Aquellas personas que sufren algún tipo de inmunodeficiencia.

- Aquellas personas con mala circulación de la sangre.

- Aquellos que sudan en exceso.

- Aquellos que están más expuestos a las esporas bien sea en el hogar o fuera de ella.

Si notas cualquier síntoma, no dudes en acudir al médico para iniciar un tratamiento de cura. Y es que si los hongos no se tratan y eliminan adecuadamente, pueden agravarse, derivar en más hongos e incluso extenderse a otras partes del cuerpo.

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¿Cómo prevenir la otitis en verano?

La otitis que aparece en verano está directamente relacionada con la humedad, el calor y el agua, tanto el de las piscinas como el agua de mar. Y es que la combinación agua-calor-humedad es el entorno idóneo para la aparición de bacterias u hongos que pueden afectar a la flora de la piel que recubre el conducto auditivo externo.

Los niños y adolescentes son los mayores afectados por las otitis en verano ya que ellos son los que pasan gran parte del tiempo metidos en el agua. Sin embargo, podemos afirmar que 3 de cada 10 españoles sufre otitis en verano.

Además de secarnos bien la humedad de los oídos tras el baño, debemos evitar que se acumule cera. Emplear tapones para la playa y la piscina son las mejores maneras de prevenir la otitis por esta causa. Es necesario elegirlos a medida para que se ajusten bien.

 En relación a los oídos, también se aconseja evitar los bastoncillos de oídos, ya que pueden provocarnos tapones. El oído tiene un sistema natural de limpieza que se ve afectado por el uso de bastoncillos.

Deberíamos elegir mínimamente bien dónde darnos un chapuzón, ya que bañarse en piscinas, playas o ríos en los que el agua esté muy sucia puede provocarnos una infección auditiva. Es importante observar el estado del agua antes de lanzarnos a nadar.

Continuando con el baño, otra medida de prevención es evitar lanzarse al agua de golpe siendo mejor entrar poco a poco, ya que si nos lanzamos de golpe tenemos más posibilidades de que nos entre agua en los oídos.

Hemos de beber mucho agua. La deshidratación puede provocar la aparición de acúfenos o ruidos en los oídos, por eso, es muy importante beber agua frecuentemente.

El aire acondicionado es otro enemigo de nuestros oídos, ya que reseca el ambiente y crea un clima frío que afecta a nuestros oídos. Debemos evitar las exposiciones prolongadas y directas.

Los cambios de presión también son los causantes de muchas molestias auditivas. Los cambios de presión durante los vuelos son causas frecuentes de la otitis y los problemas auditivos. Es recomendable evitar dormirse en el aterrizaje y el despegue. Podemos bostezar, mascar chicle o un caramelo para destaponar los oídos.

Finalmente, si notamos síntomas o molestias en los oídos hemos de acudir al médico. No debemos esperar, hay que acudir al médico para que una posible infección de oído no vaya a más.

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La importancia de la hidratación y nutrición en verano

La hidratación, el ingerir la cantidad adecuada de líquido diario, además de saciar la sed, regula el buen funcionamiento de las células, favorece el transporte de nutrientes, mejora la lubricación de las articulaciones y ayuda a mantener la temperatura corporal.

Cada individuo tiene unas necesidades de hidratación en función de la edad, el sexo, el metabolismo, el nivel de actividad física y las condiciones ambientales. Además, estas necesidades aumentan en ciertos grupos de población como los ancianos, los niños o los deportistas.

1 Es necesario beber antes de tener sed. Sólo con que el cuerpo pierda el 1% de líquidos aparece la sensación de sed; si esta pérdida es del 2%, se reduce el rendimiento y la resistencia y a partir del 5% se puede producir una aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos y espasmos musculares.

2 En verano es necesario acompañar los cambios del organismo con una alimentación acorde para adaptarse a las altas temperaturas. Y es que la sudoración, principal mecanismo de defensa que el cuerpo pone en marcha contra la elevación de la temperatura corporal, implica no sólo una pérdida de agua, sino que también se pierden sales minerales como sodio, potasio y magnesio fundamentales para un funcionamiento corporal equilibrado.

3 Se recomienda incluir el mayor número de bebidas posible para favorecer la ingesta total de líquidos. Además de agua, se recomienda consumir infusiones, refrescos, jugos y lácteos, entre otras. Esto puede ayudar a alcanzar la cantidad de líquido diaria necesaria.

4 La hidratación debe ser acompañada del consumo de verduras que aporten este requerimiento adicional de sales minerales y nutrientes. Las posibilidades de combinación de las distintas verduras para elaborar ensaladas son ilimitadas y se convierten en la mejor opción para un almuerzo rápido, fresco, nutritivo y liviano en los días de mucho calor.

5 Lo ideal es agregar a la dieta frutas jugosas como la sandía, el melón, la naranja o las uvas. En tiempos de calor la fruta es siempre el mejor postre, conteniendo, por ejemplo, el plátano importantes cantidades de potasio y siendo los cítricos una excelente fuente de magnesio.

6 En el caso de los deportistas es fundamental una correcta hidratación tanto antes como después del ejercicio. Durante el ejercicio físico puede desaparecer la sensación de sed, pero esto no significa que el organismo esté hidratado. La falta de líquidos puede aumentar la fatiga, disminuir el rendimiento, o provocar un golpe de calor

7 Las bebidas alcohólicas, aún de baja graduación, no son la mejor opción para lograr una buena hidratación. El alcohol tiene efecto diurético, razón por la cual aumenta la pérdida de agua por orina.

8 Hay que evitar los fritos en las dietas en días calurosos. Y es que los fritos o preparaciones muy grasas son de digestión muy lenta y pueden resultar pesados, especialmente en días de mucho calor. Lo mejor es evitarlos para lograr una digestión rápida y evadir malestares.

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10 consejos para sobrevivir al verano durante el embarazo

El verano, con sus altas temperaturas, puede provocar molestias a las mujeres embarazadas como mayor sensación de cansancio, fatiga, pesadez e incluso mareos, hinchazones en las extremidades inferiores, y dificultad para conciliar o mantener el sueño. Especialmente, las mujeres embarazadas tienen en verano un mayor riesgo de sufrir un golpe de calor.

 Síntomas de un golpe de calor

 Si experimentamos un aumento de temperatura con la piel enrojecida, caliente y seca, notamos un pulso fuerte y acelerado o padecemos dolor de cabeza, mareos o nauseas debemos estar atentos. Y es que el calor tiene un efecto vasodilatador a nivel cardiovascular que puede producir descensos en los niveles de tensión arterial. Además, a nivel digestivo puede llegar a enlentecer las digestiones de las comidas y tener cierto efecto favorecedor del estreñimiento.

Consejos para sobrellevar el calor 

Para sobrellevar las olas de calor durante el embarazo, especialmente cuando se acerca la fecha del parto, debemos:

1. Beber mucho líquido, preferiblemente agua, aunque no tengamos sensación de sed. Además, no debemos abusar de bebidas azucaradas ni de cafeína, ya que pueden hacer perder más líquido.

2. Ingerir comidas ligeras que ayuden a reponer las pérdidas por el sudor, como ensaladas, frutas, verduras o zumos naturales.

3. Controlar el consumo de sal.

4. Utilizar ropa ligera y holgada, que permita la transpiración.

5. Usar unos zapatos cómodos que no compriman.

6. Protegerse del sol con cremas de protección, sombreros y gafas polarizadas.

7. En horas de mayor pico de calor, permanecer en lugares frescos, reducir la actividad, bajar las persianas, cerrar las ventanas y utilizar ventiladores.

8. Dormir en un ambiente cómodo y fresco.

9. Realizar un masaje de la zona distal a la proximal, es decir, de la zona de los tobillos hacia la ingle.

10. Descansar durante el día para reponer fuerzas. Una siesta siempre reconforta

 Si se tienen síntomas de un golpe de calor debemos acudir al médico rápidamente. Si tiene alguna pregunta acerca del embarazo en verano puede ponerse en contacto con nuestra responsable en Ginecología y Obstetricia, la Dra. Amparo Argudo Pechuán.

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Hablemos de… Cataratas y Glaucoma

Una catarata es una opacidad en el cristalino del ojo que dificulta la visión. Se trata de un envejecimiento ocular frente al que la cirugía es el mejor tratamiento. Existen factores, aparte de la edad, que pueden anticipar la aparición de cataratas. Un golpe, un corte, el calor intenso o una quemadura causada por agentes químicos son factores que puede lesionar el cristalino dando lugar a una catarata traumática.

Por su parte, el glaucoma es una enfermedad del ojo que disminuye el campo visual. Y lo hace sin advertencia previa, sin síntomas. En este caso, la pérdida de visión es causada por el daño que produce una presión intraocular excesiva sobre el nervio óptico. Tanto las cataratas como el glaucoma son parte del proceso natural del envejecimiento y es frecuente que las personas mayores de 60 años padezcan ambas enfermedades.

Y es que pese a que las cataratas y el glaucoma pueden producir la pérdida de visión, la principal diferencia entre ambas es que la pérdida debido a cataratas se puede revertir con la cirugía, mientras que la pérdida de visión debida al glaucoma es, hasta el momento, irreversible.

La cirugía puede restaurar la pérdida de la visión por una catarata

La cirugía de cataratas se plantea cuando la visión de una persona se ha reducido hasta el punto que interfiere con sus tareas diarias, bien sea por la disminución de cantidad o de calidad de la visión.

A diferencia de la pérdida de visión debido al glaucoma, la pérdida de visión debida a las cataratas, casi siempre puede ser recuperada. En la mayoría de los casos de cirugía de catarata, el cristalino opaco es extraído y reemplazado con una lente transparente, mediante el  implante de una lente intraocular. El proceso de eliminación de la catarata se denomina facoemulsificación.

¿La cirugía de cataratas puede afectar al glaucoma? ¿Se pueden realizar ambas cirugías?

Cuando la catarata avanza y se desarrolla hace que el cristalino aumente su espesor. Esto puede provocar una disminución del espacio en la cámara anterior del ojo, modificar la presión intraocular y de ahí originarse un glaucoma.

Con la extracción del cristalino en la operación de cataratas se habilita un nuevo espacio que, en gran parte de los casos (aproximadamente el 60%) permite que se normalice la presión intraocular, haciendo que, en dichos casos, no sea necesario llegar a operar de glaucoma.

Por ello,  en los pacientes que sufren cataratas y glaucoma, por lo general primero se recomienda la operación de cataratas para, a continuación, estudiar de nuevo el progreso de la presión ocular. Si esta se reduce, se evita al paciente tenerse que someter a la operación de glaucoma, la cual es más compleja que la de cataratas.

Por otro lado, ¿quién sufre glaucoma, tiene más riesgo de desarrollar cataratas?

Las personas con glaucoma no tienen, en general, un mayor riesgo de desarrollar cataratas. Como hemos comentado, ambas enfermedades son frecuentes con la edad, por lo que los pacientes que sufren una enfermedad también pueden padecer la otra.

Sin embargo, sí existen excepciones, como aquellos que padecen glaucoma debido a causas secundarias, como la inflamación del ojo, trauma ocular o esteroides. También corren mayor riesgo aquellos que han padecido enfermedades como rubéola congénita, que puede causar glaucoma, cataratas, y a veces ambos..

Si estás preocupado por alguna pérdida de visión, molestias oculares o te estás planteando una operación, puedes contactar con nuestra especialista en Cirugía Oftalmologica de VALENCLINIC, la Dra. Catalina Navarro Palop, que es experta en el tratamiento de Cataratas, Glaucoma, Retinopatía Diabética o Degeneración Macular relacionada con la edad (AMD).

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10 consejos para prevenir el cáncer de piel

BLOG. Con motivo del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, desde VALENCLINIC queremos compartir estos 10 consejos de salud para cuidar tu piel este verano y alejar posibles complicaciones en el futuro.

1. Evita la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde.

2. Utiliza fotoprotectores que te protejan frente a la radiación UVA y UVB. Dependiendo de tu fenotipo, debes aplicarte un fotoprotector con uno u otro factor de protección, pero este deberá ser como mínimo de 30.

3. Protege tu cuerpo con la ropa adecuada. Los colores oscuros generalmente protegen mejor del sol que los claros, y los tejidos tupidos son más aconsejables que los más holgados.

4. Usa gafas de sol para evitar daños oculares. Deben tener una protección del 100% frente a los rayos UV, y el certificado de haber superado todos los controles de la Unión Europea.

5. Protege a los niños del sol. Antes de los tres años, no es recomendable que los más pequeños estén expuestos directamente al sol. Debemos aplicarles a menudo protección solar y protegerlos de la radiación con las prendas adecuadas.

6. Limita el uso de las salas de bronceado artificial. La mayoría de los dermatólogos y organizaciones de la salud desaconsejan el uso de camas bronceadoras o lámparas de sol, pues emiten rayos UVA.

7. Consulta los índices ultravioleta e infrarrojos antes de la exposición al sol. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) pone a disposición los datos, que ayudan a planificar las actividades al aire libre y a evitar la exposición en aquellos días en que la radiación sea más perjudicial.

8. Cuidado al aire libre. Recuerda que las radiaciones solares se reflejan en nieve (+80%), arena (+25%) y agua o hierba (+10%), lo que provoca que aumenten sus efectos al incidir directamente sobre la piel. La radiación también aumenta con la altura, como en entornos de montaña.

9. Observa de cerca tu piel. Realiza una autoexploración de tu cuerpo cada uno o dos meses. Presta especial atención a cinco signos, conocidos como criterios ABCDE: Asimetría, Bordes irregulares, Color no homogéneo (que puede variar del marrón al negro o al azul o blanco), Diámetro (superior a seis milímetros) y Evolución en el tiempo.

10. Acude al dermatólogo periódicamente. Si en tus autoexploraciones observas lesiones pigmentadas sospechosas, ya sean nuevas o antiguas, debes concertar periódicamente una cita con tu dermatólogo para que inspeccione tu piel.

Y es que el cáncer de piel se triplica cada diez años en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. En España, la incidencia de este cáncer ha aumentado un 38% en los últimos cuatro años, sobre todo entre los jóvenes de 25 a 29 años, como consecuencia del abuso del sol en las etapas tempranas de la vida. Como dato positivo, hay que apuntar que el 90% de los casos se curan si se detectan de manera precoz.

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¿Problemas de estómago en verano? Podría ser la bacteria ‘Helicobacter pylori’

¿Hay días en los que notas falta de apetito, náuseas, vómitos, sensación de tener el estómago lleno, eructos excesivos, dolor o pérdida de peso inexplicable…?

Estos síntomas frecuentes -el 30% de los españoles afirma tener problemas estomacales- son manifestaciones que pueden aparecer en diversas enfermedades del aparato digestivo y ante los que conviene acudir al médico especialista en el aparato digestivo.

Ante estos síntomas recurrentes es importante acudir al médico -el 40%  de los pacientes no va al médico cuando presenta algunos de ellos- ya que una de las causas puede ser la famosa Helicobacter pylori, una bacteria con forma de espiral que vive en el estómago y en el duodeno (la parte del intestino que sale del estómago) y está vinculada a la aparición de enfermedades del estómago, como la gastritis y las úlceras (pépticas, gástricas o duodenales). En España la bacteria está presente en aproximadamente el 50% de la población, aunque sólo provoca la infección en un pequeño porcentaje de los casos.

¿Qué es la Helicobacter pylori?

La Helicobacter pylori es una bacteria que puede afectar tanto a hombres como a mujeres y, una vez en el estomago, la bacteria induce una enfermedad crónica siendo la inflamación en casi todas las personas infectadas un rasgo recurrente. Pese a que los síntomas característicos de la infección por esta bacteria son frecuentes y leves, puede desembocar en enfermedades graves, como el cáncer gástrico.

¿Cómo se contagia la Helicobacter?

La bacteria Helicobacter se suele adquirir en los primeros meses de vida, y su contagio es de persona a persona. La infección se contagia de la boca de una persona a otra, sin embargo también puede transferirse desde las heces a la boca. Es decir, si una persona no se lava las manos después de usar el baño puede contagiarse con esta bacteria. Aunque todas las personas pueden contraer esta infección, se sabe que los niños son más propensos a infectarse con la bacteria principalmente por la falta de una higiene adecuada.

En cualquier caso, si alguno de los síntomas persiste (eructos excesivos, sensación de hinchazón, sensación de mareo o vómitos, pérdida del apetito o pérdida de peso) hay que consultar con el médico para que realice una valoración. Además, si se observa la presencia de sangre o heces fecales en color negro, es una señal importante de que se tiene que ir con el médico lo más pronto posible para evitar cualquier problema mayor.